¿Quién tiene la sonrisa más grande?

Pareciera una competencia entre Tailandia y Camboya para ver quien tiene la mejor sonrisa!

Cuando estaba en Tailandia me sorprendía cuando hacía un cruce de mirada con la gente del lugar, ellos sonreían, me acuerdo en un barco volviendo al hostel por el río en Bangkok, una chica al sentarse al lado mío hizo un gesto con las manos y me sonrió, como pidiendo permiso, después lo mire al chico que la acompañaba y también me miró y me sonrió, o cuando me subí a una camioneta en Krabi para llegar a Ao Nang que también habían dos señoras sentadas y cuando me subí me miraron y sonrieron y así son todos, los que atienden los negocios, los del hostel o lugares de comida, todos.

Pero a mí, me conquistaron en Camboya, la cantidad de niños que al verte salen corriendo emocionados para gritarte: “hello, hello!” Sin saber que de este lado estamos iguales de emocionados, esas sonrisas sinceras que te llenan el alma, que te hacen pensar sobre la importancia de las pequeñas cosas de la vida.

Sonrisas

Camboya . Nenes del Tesoro escondido

Mis primeros ladrones de sonrisas fueron unos niños en Siam Reap. Les había comentado a Zubi y a Efi sobre una búsqueda del tesoro a nivel mundial y un día que estábamos sin nada que hacer los convencí de jugar, asique allá fuimos en buscar del primer tesoro.

Al llegar al lugar había una nena de unos 4 años que nos señalaba un tubo azul y nosotros le preguntábamos si era el tesoro y ella nos movía la cabecita asintiendo, y salió corriendo en busca de sus amigos o hermanos que eran apenas unos años más grandes y efectivamente donde la nena nos señalaba estaba el tesoro. Los nenes estaban felices, nos decían “Mi name is…. ” seguido de cada nombre y nos chocaban los 5.

La verdad que el tesoro del juego, no tiene mucho sentido, creo que el verdadero tesoro es lo que vas encontrando en el camino como en nuestro caso interactuar con esos niños y que nos regalen sus espontáneas sonrisas, un verdadero tesoro que te llena el alma de alegría.

Sonrisa

Mujeres trabajando en Kampot

Y así fue también en el campo de Camboya, que ademas de los niños, se sumaron las sonrisas de gente adulta. Cuando íbamos por el campo en motos, yo me emocionaba al ver que al saludarlos con la mano, ellos dejaban la pala con la que estaban trabajando y me sacudían la mano con una sonrisa que cubría toda su cara.

Es raro sorprenderse de las sonrisas… tendría que ser algo de todos los días, pero yo me preguntó… si es algo común de todos los días dejaría de ser sorprendente… o las sonrisas no pierden su magia?? Ojalá nunca pierdan su magia…

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